Reclamada por la Mafia
No abrí los ojos hasta que mi mamá abrió la puerta y me sacudió por los hombros para sacarme de la pesadilla.
—¡¿Qué pasa, Olivia?! —inquirió, alarmada—. ¡¿Qué soñaste para estar tan alterada?! Si de verdad no quieres dar este paso, ¡cancelamos la boda ahora mismo! Si mi hija no se quiere casar, me tiene sin cuidado que la familia Falcone entera esté parada en nuestra puerta. ¡Yo misma me encargaré de echarlos a patadas!
—No, sí me quiero casar —le aseguré, apresurándome a agarrar sus manos frías para tranquilizarla—. Solo fue una pesadilla estúpida. Estoy bien, no le des importancia.