Tabú: Ataduras y Pecados - Fetiches
El calor en el ascensor era insoportable, sudor corriendo por su espalda, mojando la falda y dejándolo todo pegajoso.
—Joder, Marcos, eso es puro morbo. Mi marido nunca ha hecho nada así. Él es de esos que se corren en dos minutos y se dan la vuelta. Yo me quedo allí, el coño latiendo, teniendo que arreglármelas sola. A veces pienso en engañarlo, ¿sabes? Encontrar a un tipo como tú para que me folle bien, me deje toda corrida y dolorida.