Entre Traición y Venganza
Isabel se cubrió el rostro, incrédula.
Andrés la miró con frialdad. —Isabel, ¿me mentiste a propósito nada más para meterte entre nosotros, para quebrar lo nuestro como esposos y destrozar a la familia?
Con la mejilla ardiendo, Isabel se mordió el labio inferior con resentimiento.
La madre de Andrés, que hacía un momento la había elogiado, ahora estaba roja de rabia. —¡Qué mujer tan malvada! —le gritó, furiosa—. Por haber lastimado a mi nieta, no te perdonaré.