Tabú: Ataduras y Pecados - Fetiches
La máscara se quebró por completo, revelando no al amante devoto, sino al estratega acorralado.
—¿Saludable? —repitió, con una risa seca y amarga—. ¿Crees que el poder, el éxito verdadero, vienen de cosas saludables? ¿Del confort, de la complacencia, de la “vulnerabilidad mutua en el sentido banal”? ¡Te ofrecí una salida de la mediocridad! ¡Te ofrecí una verdad más profunda y exigente que cualquier romance falso! ¿Y tú la llamas destructiva?
—¡Destruiste a Helena! —gritó Lara—. ¡No terminaste con ella, la neutralizaste! ¡Como si fuera un virus! ¿Y yo qué soy? ¿El próximo virus potencial? ¿La próxima amenaza que hay que controlar?