Ansiandote-Deseos Reprimidos
Punto de vista de Lucille
Todo me ponía de los nervios: nuestras peleas, las farolas, el sonido de la música… Así que no pude quedarme allí ni un minuto más; en cuanto salí, quise escapar de todo, de la intensidad de aquel ambiente tan tenso, pero, al salir, vi un coche aparcado en el porche; pensé que era el que venía a recogerme, y entonces recibí un mensaje en el móvil.
«Sube». Miré el nombre del remitente, pero era anónimo. Un escalofrío de inquietud me recorrió la espalda; a esas alturas, la ventanilla ya debería haberse bajado para revelar un rostro amable. Algo no iba bien. Estaba a punto de dar media vuelta para llamar a un taxi cuando, por fin, la ventanilla se abrió con un zumbido.