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Till Death Do Us Part

Till Death Do Us Part

Arranged marriage, enemies to lovers, Mafia/cartel romance As the only daughter of the Kansas City capo, at eighteen years of age, I was given to the son of my father’s consigliere, a man who was expected to accomplish great things for the famiglia. Things didn’t go the way we planned. There wasn’t love. My husband was a traitor, taking part in a coup against the famiglia. He’s now dead. I’m free. Until the fateful night my brother, our new capo, informs me that I’ve once again been promised in marriage. He explains that as a childless widow and the daughter of the late capo dei capi, I am desired. Requested. Aléjandro Roríguez is the son of the leader of the Roríguez cartel. My brother married a woman from the cartel, securing the Mafia/cartel alliance. He says that it’s now my turn. I’ve only met my future husband a few times, but I know without a doubt that I don’t like him. Loving him is impossible. I’ve lived in a marriage without love. I won’t do it again. Aléjandro lives a dangerous existence. Death saved me once before. Maybe it will again. Have you been Aleatha’d?
Mafia
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Secretos Calientes de la Tutora Privada

Secretos Calientes de la Tutora Privada

—¡Ay... más suave, mi esposo me está llamando! —exclamé con las mejillas enrojecidas mientras tomaba el teléfono y contestaba la videollamada. Al otro lado de la línea, mi esposo, con la mirada perdida, me daba una orden tras otra, sin percatarse de que, fuera de cámara, un joven movía la cabeza entre mis piernas.
Short Story · Pasional
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Mi Esposo Mafioso Fingió Olvidarme

Mi Esposo Mafioso Fingió Olvidarme

Mi esposo, Vincent Corleone, el Don de la familia Corleone, fue atacado durante una transacción de armas. Cuando despertó, recordaba a todos… menos a mí. Frente a todos, anunció que Angela Romano era su verdadera Donna y la puso temporalmente al frente del proyecto “Rosa de Ébano”. Pero yo los oí coquetear en la armería. —Te presto el puesto de Donna por siete días. En esos siete días, ¿me vas a dejar hacer contigo todo lo que quiera? —Claro. Solo fingí haber perdido la memoria para complacerte. Me quedé escondida entre las sombras, clavándome las uñas en la palma, pero no los expuse. Al día siguiente, en la reunión familiar, Vincent me arrancó a la fuerza el anillo de obsidiana del dedo. Gritó que Angela era su verdadera Donna, me ordenó largarme y entregar todos mis planos de diseño. Todos los hombres de la familia me miraban, esperando que me resistiera. Ni siquiera me inmuté. En ese mismo instante, renuncié y pedí el divorcio. Lo que Vincent no sabía era que solo yo dominaba el desarrollo y ensamblaje de ese lote de armas personalizadas, y que para la entrega apenas quedaban siete días. Siete días después, cuando el cargamento empezó a presentar fallas y la familia quedó al borde del desastre, yo ya había desaparecido sin dejar rastro. Cuando volvimos a vernos, Vincent me sujetó del brazo, fuera de sí, y me exigió: —Valentina, ¿adónde vas? ¿Por qué me abandonaste? Yo lo miré sin expresión. —Señor, ¿quién es usted? ¿Acaso nos conocemos?
Short Story · Mafia
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Reclaiming my love- A that supurses time

Reclaiming my love- A that supurses time

matomaenetsha
Kane is a traditional man that believes in loving his woman with al his heart. He is a provider, a protector and he knows how to make a woman fall for him. He has loved Shalom for as long as he can remember. And she too but life seperated them, forcing them to forget about each other. But now Kane is back home and he wants what's his. Can he convince her getting back together is the right thing? Or will he have to live without her forever?
Romance
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Me Robaron el Corazón y la Vida

Me Robaron el Corazón y la Vida

El corazón compatible que llevaba dos años esperando terminó en manos de Alicia García porque mi esposo, Alejandro Guerra, decidió dárselo. El médico me dijo que apenas me quedaba una semana de vida. Así que tomé una decisión: someterme a criopreservación. Dejé establecido que, cuando muriera, mi cuerpo fuera donado al proyecto de investigación de Alicia. El día que firmé la autorización de donación, mi hijo, Enrique Guerra, se lanzó a mis brazos y dijo: —Por fin tú y Alicia hicieron las paces, mamá. Mis padres me felicitaron por haber entendido al fin que entre hermanas había que quererse y apoyarse. Alejandro, aliviado, dijo que por fin había dejado atrás el rencor y había entrado en razón. Yo apenas sonreí. Sí, esta vez sí había aprendido la lección. Iba a devolverle a Alicia mi lugar como hija de la familia García y darles a todos exactamente lo que querían.
Short Story · Romance
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Borrando a la Señora Moretti

Borrando a la Señora Moretti

Durante mis cinco años de matrimonio con Dante Moretti, el Don de la mafia de Gold Ville, todo el mundo sabía que me amaba más que a su vida. Él tenía tatuado un violín (por mí) junto al escudo de su familia, un símbolo de lealtad que nunca podría ser borrado. Hasta que recibí la foto de su amante. Una camarera de cócteles, tumbada desnuda en sus brazos, con la piel marcada por los moretones oscuros del sexo violento. Ella había garabateado su propio nombre justo al lado del violín que él llevaba por mí. Y mi esposo se lo había permitido. «Dante dice que solo estando dentro de mí se siente como un hombre. Tú ya ni siquiera puedes excitarlo, ¿verdad, querida Alessia? Quizás sea hora de que te hagas a un lado». No respondí. Solo hice una llamada. —Necesito una nueva identidad. Y un billete de avión.
Short Story · Mafia
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Más que una Muñeca de Silicona

Más que una Muñeca de Silicona

Entrada la noche, me encontré con la hija del dueño en la tienda de artículos eróticos, con la luz apenas encendida. Se estaba complaciendo a sí misma. Tenía los ojos vendados, las piernas abiertas sobre el sillón tántrico, cada una apoyada en un brazo del sillón, perdiéndose en el placer. Hasta que el sillón falló. Se retorció hasta ponerse colorada, incapaz de soltarse, y tuvo que pedir ayuda. —Ayúdame... Me agaché y pasé los dedos por sus muslos, sus pantorrillas y la cara interna de sus muslos. —No te muevas. Este sillón es complicado. Necesito revisarlo bien primero. —Por... por favor. La observé ir del pudor al deseo, hasta que se quebró y dejó de luchar. —Dámelo. Dame todo lo que tienes. En ese instante, desde afuera llegó el sonido del dueño al abrir la puerta. La empujé detrás de los estantes. Ahí descubrí una muñeca de silicona idéntica a ella.
Short Story · Pasional
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Mi Alfa Eligió a Mi Hermana, Yo Elegí a Su Rival

Mi Alfa Eligió a Mi Hermana, Yo Elegí a Su Rival

Una semana antes de nuestra Ceremonia de Marcaje, en la fiesta de un amigo de Ethan Stormwind, le dije que quería romper con él. Al escucharme, todos se rieron, pues sabían que durante los últimos seis años, mi objetivo en la vida había sido convertirme en su Luna. ¿Por qué querría romper con él si solo faltaba una semana para la ceremonia? Incluso Ethan pensó que estaba siendo irrazonable, y me cuestionó: —¿Solo porque el día de nuestra ceremonia tengo que llevar a Selene al curandero para que le hagan una revisión, estás haciendo un berrinche y quieres romper conmigo? Después de una breve pausa añadió: —Los dos somos adultos, ¿puedes comportarte de manera más madura? Podrías reprogramar la ceremonia. ¿Por qué insistes en ese día en particular? No tengo tiempo para tus escenas de celos. Asentí en silencio. Sí, algo tenía que cambiar, pero no era la fecha de la ceremonia, sino él. Yo iba a aceptar ser marcada por alguien más.
Short Story · Hombres Lobo
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Amor Devorado por el Fuego

Amor Devorado por el Fuego

El día de mi cumpleaños, yo, Luna García, y mi hermana adoptiva Susana García sufrimos un accidente automovilístico. Las llamas ya me habían consumido, pero mi prometido, Manuel Sánchez, señaló el asiento del copiloto y gritó a los socorristas: —¡Salven a Susana primero! ¡Tiene un problema cardíaco! Al despertar, mi rostro estaba desfigurado y los médicos me dieron un mes de vida como máximo. Más tarde, por el bien de los intereses de ambas familias, todos decidieron que Susana se casaría en mi lugar con mi prometido. Manuel, con el corazón apretado, acarició los vendajes que cubrían mi cara y me hizo una promesa: —Cuando te mejores, la posición de señora Sánchez seguirá siendo tuya. Yo acepté con una sonrisa. Incluso regalé, como obsequio prenupcial para ella, todas mis acciones, propiedades y las obras de arte que no había revelado al público. Gracias a mis pinturas, ella se convirtió en una artista renombrada, admirada por todos. Durante una entrevista con los periodistas, nuestra madre, Irene Jiménez, lloró emocionada: —¡Menos mal que no le pasó nada a ella en el accidente! ¡Si no, nuestra familia habría perdido a una genia! Manuel también anunció a los cuatro vientos que ella sería la única y legítima esposa de la familia Sánchez. Lo que no sabían era que la verdadera genia los observaba desde las sombras, con una mirada gélida. Y todas aquellas cosas que yo misma les había regalado, desde el principio, no fueron más que ofrendas que preparé para mi venganza.
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Después de 99 decepciones, ya no quiero su amor

Después de 99 decepciones, ya no quiero su amor

El día de mi boda, mi hermana menor regresó al país de improviso. Mis papás, mi hermano y mi prometido me dejaron sola y se fueron al aeropuerto a recibirla. Mientras ella subía a sus redes una foto grupal, presumiendo que todo mundo la adoraba, yo marqué una y otra vez: me colgaron todas las llamadas. El único que contestó fue mi prometido: —No hagas un drama; la boda se puede volver a celebrar. Ese día me convirtieron en el hazmerreír de la boda que tanto había esperado. La gente señalaba, se burlaba, y yo tragué en seco. Respiré hondo, arreglé todo yo sola y, en mi diario, escribí un número nuevo: 99. Era la decepción número noventa y nueve. Entendí que no iba a seguir esperando su amor. Completé la solicitud para estudiar en el extranjero y empaqué mi maleta. Todos creyeron que, por fin, me había calmado. No sabían que ya me iba.
Short Story · Romance
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