De esposa olvidada a amada por el CEO
Y, sin embargo, ahí estaba… su figura, su cuerpo, el peso de una posible traición grabado en video.
Beth alzó la barbilla, desafiándolo.
—¿Y bien? Vas a negarlo… ¿O vas a confesar que traicionaste a tu esposa?
Amadeo no respondió de inmediato. La rabia comenzó a hervirle en la sangre, no solo por el contenido del video, sino por la manipulación, la amenaza, la mirada cruel de Beth.
Dio un paso adelante, su rostro endurecido, sus ojos transformados en acero.