En los brazos del CEO
Las gemelas los miraron de lejos, se tomaron de la mano, y sonrieron ilusionadas.
—¡¿Van a darse un beso de amor, Ady?! ¡Lo sabía! El señor CEO será Papito CEO.
Ady la miró con un gesto de sorpresa.
—Mejor que lo sea, Mady, porque mañana Señor CEO debe estar en nuestro colegio, o las niñas van a burlarse de nosotras —sentenció la pequeña.