Amor eterno
Abrí los ojos, justo cuando un lobo, entraba por mi ventana; poco a poco, su cuerpo tomó forma humana y allí estaba él, frente a mí, desnudo, tal vez debía invadirme el pudor, pero no, mi cuerpo lo deseaba, lo deseaba con gran intensidad, pero nuevamente, antes de hacerme el amor bebió de mi sangre y yo bebí las gotas que escurrían de sus comisuras.
Nos entregamos con pasión, su cuerpo era perfecto, realmente parecía tallado por los dioses en toda la extensión de la palabra, otra vez me llevó hasta el cielo, sentirlo dentro mío, se sintió como si fuéramos uno solo, dos almas en solo cuerpo, yo no necesitaba nada más para ser feliz, más que convertirme en su esposa, porque ya era su mujer.