Dolor, Venganza y Amor
—Tal vez tiene miedo, ya que a muchas mujeres no les gusta hombre aburrido, metidos en un computador, con barbas descuidadas —menciono ella sin pensarlo.
—Pero, a mí sí, me gusta verlo trabajar, aprender de usted, me imagino hacerle travesuras para llamar tu atención, quitarle el estrés y que eso lo ayude luego. —Hablo de manera firme y coqueta a la vez, acercándose para besar sus labios.
—Ester... —Susurró entre gemido.