La Venganza de la Exprometida
¡Te quiero ya!
Estoy ansiosa, y siento que algo me falta. Necesito que me dé más placer, que me folle con fuerza, con sus dedos, con lo que sea, pero que lo haga ya.
Mi pecho sube y baja descontrolado, mucho más cuando su boca se posa sobre mi monte de Venus, y comienza a subir. No lo hace ni con calma ni con ternura, Aston llega a mi abdomen y besa con la misma intensidad feroz que me mantiene loca desquiciada. En cuanto lo siento, mi cuerpo reacciona solo, me arqueo de nuevo, mis dedos tiran con más fuerza de sus hebras húmedas y mis piernas se tensan, aun temblorosas, sobre el borde de la mesa.