Cautivos del deseo. Te odio, pero cásate conmigo
La preocupación en sus ojos era palpable.
_ ¡Señor, esto es el apocalipsis! _ exclamó con su voz que temblaba con desesperación _ Las calles están desbordadas de caos y confusión. Hay gente arrojándose de los edificios, buscando escapar de una ruina que parece interminable. Los bancos están cerrados, la bolsa ha colapsado, y la desesperación se apodera de todos. ¡Hay miedo y pánico por doquier! Los negocios están quebrando, y la gente no sabe a quién acudir. Los gritos de angustia son terribles, nadie puede entender la magnitud del desastre. ¡Es una completa hecatombe!