Error del Alfa
—Tonto de tu parte preguntar.
—Perdóname, pero… —Mi voz se corta en la garganta cuando el reconocimiento me congela. La princesa Zlata, hermana de los crueles Alphas. Su cabello blanco intrincadamente trenzado, tejido en una corona que rodeaba la parte superior de su cabeza, la delataba fácilmente, pero yo estaba demasiado perdida para notarlo. Se ha vuelto atractiva.
—Me enfada que tu cerebro sea lento. —Hace un puchero, abrazándose el pecho. De forma dramática.