Atrapada entre dos posesivos Alfas
Cazador, aquel muchacho de rubios cabellos había llegado a prevenir a la hermosa pintora, y jurando dentro de su corazón, se había a si mismo la promesa de mantenerla a salvó de los dos que la deseaban para si mismos.
Caminaba a paso apresurado hasta la estación de trenes, aun cuando sabia que estaba siendo seguido, lo sabía, estaba en territorio enemigo, pero poco importaba aquello, sabia defenderse bastante bien, no tenia miedo de unos cuantos lobos matones mandados por Fernand Beaumont, mezclándose entre la gente, aun así prefería el dialogo a la confrontación, sin embargo, viéndose rodeado por varios hombres vestidos de negro, suspiro, sería la confrontaci