Lazos Oscuros
—Dudo que sea usted tan bueno en su trabajo como para resolver toda esta porquería en cuestión de días, si lo fuera, no habrían solicitado apoyo del Vaticano.
Terminando sus palabras comenzó a caminar rumbo a la puerta, antes de salir y aún sujetado la manija volteó su cabeza y por sobre su hombro miró al que sería su compañero.
—Me marcho porque supongo que esta reunión ha terminado aquí —abrió la puerta —. Ah y otra cosa, nunca juzgue un libro por su portada. Yo no soy una monja, tampoco alguien que vino a darle su bendición, soy una asesina al servicio de un amo cruel. Mi nombre es Ekaterina Sforza y soy un monstruo, no una santa. Soy ciega de voluntad pero no de justicia, ten siempre eso