EL BRILLO DE UNA MENTIRA
Nicolás se inclinó, tomó la lupa con cuidado y acercó el ojo a la piedra sintética.
—Se ve... limpia. Casi perfecta —murmuró él, entrecerrando la vista.
—Exacto. Ese es el primer error de un novato —sonrió Valentina, apoyando la espalda en el asiento de piel—. La naturaleza nunca es perfecta, Nicolás. Las verdaderas joyas tienen imperfecciones, grietas microscópicas, pequeñas huellas del tiempo y la presión que las formaron. Cuando una gema es demasiado perfecta, demasiado simétrica y carece de historia... casi siempre es falsa. Esta piedra es circonio cúbico recubierto con una capa de carbono cristalino. Hermosa por fuera, vacía por dentro. Vale cincuenta dólares, pero querían venderla por