Prisionera de tu amor
—Nunca lo haría, pero si aún temes, ¿entonces por qué te vas?
—Porque nublas mi mente cuando me tocas, porque me siento consumida por la pasión y no se reconocer mis verdaderos sentimientos, me siento segada por la lujuria, por ti, porque estas tan seguro de tantas cosas en las que tengo duda, tengo miedo de lastimarte, estás tan metido en tantas mentiras y tretas que pienso que tu mismo te mientes.
—En serio crees que lo que siento es un capricho.