Mentiroso Millonario
— Eso nunca ha pasado, ni pasará…no soy un imbécil que se enamora, el amor es para gente débil y patética, no necesito de algo tan estúpido como eso, así que ahorrate tus sermones de mujer dolida y lárgate de una buena vez, si quiero cogerte te llamaré — agregó seguro de sí mismo Caleb mientras tecleaba en el portátil quien todavía permanecía de pie y sin voltear a verla.
—Pues te recuerdo que una te acaba de botar…ni más ni menos, y por alguien mucho mejor que tú — dijo cínicamente la delgada y pelinegra mujer.
—Ella no me ha botado…— dijo el rubio con un deje de resentimiento.
— Simplemente solo buscó un imbécil que le cumpla sus caprichos, ya verás como vuelve a mi, ya lo verás — dijo Cal