¡Devuélveme A Mi Hijo! Ya No Seré Más Tu Juguete.
Así que dejó esa carta con unas indicaciones legales contundentes.
El documento leía que si después de su fallecimiento, Diego y yo llegábamos a concebir un hijo, ese niño se convertiría automáticamente en el heredero absoluto y universal de toda su fortuna.
Sí, así como lo oyen. Don Marcos me había dejado a mí a cargo solo de una pequeña parte de la herencia para ver cómo reaccionaba la familia, pero había otra parte masiva de los bienes y fideicomisos ocultos que ni sus propios hijos, Marcos Jr. o Carlota, sabían que existía. Esa fortuna era aún mayor que la primera, y mi pequeño Alejandro Diego era ahora el único y legítimo heredero de todo ese imperio. El destino nos había vuelto a coloc