OBSESIVO
—En cambio, creo que es el momento indicado para dejarte ver cómo soy realmente, incluidos mis gustos reales —con pánico y nerviosismo, Ann lo vio ponerse aquello, como sí de un guante se tratará.
Tragó con fuerza de solo imaginarse recibiendo aquello. Y es que el objeto en sí no la inquietaba, sino la forma en que estaba texturizado, con pequeñas púas de goma que corrían a lo largo de la funda en forma de relieve.
—Ahora, solo hay dos opciones para ti: puedes amarme así, tal cual soy, o puedes detestarme y aborrecer cada acto mío.
Lo vio ponerse un chorro de lubricante en la palma y después acariciarse por encima de la funda, hasta bañarla por completo. En su otra mano sostenía un pequeño c