Filtrar por
Estado de actualización
TodoEn cursoCompletado
Ordenar por
TodoPopularRecomendaciónCalificacionesActualizado
Abandonada, porque la mujer que amaba ha regresado.

Abandonada, porque la mujer que amaba ha regresado.

Tres años de matrimonio, y todo termina con dos palabras. Fírmalo. Ni siquiera levantó la mirada cuando lo dijo. Simplemente deslizó los papeles sobre la mesa, como si yo fuera otro trato empresarial por cerrar. No se suponía que nos enamoráramos; empezó como un contrato, algo práctico, algo seguro. Pero los sentimientos tienen la costumbre de crecer donde no deberían. Por un tiempo, pensé que le importaba. Los momentos en silencio, los pequeños detalles: recordaba mi canción favorita, cómo tomo el té, lo mucho que odio la lluvia. Creí que significaban algo. Resulta que sí lo hacían… solo que no para mí. Cada gesto, cada palabra suave, estaba prestada de un recuerdo. De ella. La mujer que lo tuvo primero. La que se fue. La que ahora ha vuelto. Así que firmé. Sonreí. Me fui. No porque quisiera, sino porque tenía que hacerlo. Él no me persigue. Todavía no. Pero puedo sentirlo: el peso de todo lo que no se dijo sigue suspendido en el aire entre nosotros. Tal vez se dé cuenta de lo que perdió. Tal vez no. De cualquier manera, esta vez no voy a quedarme esperando para averiguarlo.
102.8K vistasEn cursoAñadido a la biblioteca 93 veces como dentro de la novela
Leer
+Biblioteca
El Alfa De Las Dos Lunas Llenas

El Alfa De Las Dos Lunas Llenas

Tenía nueve meses de embarazo cuando el Consejo de Lobos envió un reporte de recursos a las habitaciones de la Luna. En él aparecían los gastos mensuales de mi compañero. Durante dos años seguidos, mi compañero del destino, el Alfa de la manada, le había estado entregando en secreto a una loba acceso al territorio, protección y suministros. Sin falta, cada mes. El primer registro era de hace dos años, el mismo mes en que perdí a mi primer cachorro. De pronto apareció una notificación: una solicitud de contacto. El nombre decía: “La compañera del Alfa”. Me sentía extrañamente tranquila; puse una mano sobre mi vientre abultado y acepté. Me escribió. “Ya viste el reporte, ¿no?” No le respondí; en su lugar, abrí su perfil. La publicación más vieja era del 21 de abril de hace dos años. Una loba aparecía apoyada en el pecho de un Alfa. Le habían recortado la cara en la foto, pero la marca en su hombro era clara. La reconocí: era la marca de Alfa de mi compañero. El texto decía: “Gracias por elegirme en mi noche de mayoría de edad”. El 21 de abril. Esa fue la noche en que me quedé desangrándome en la sala de curación, perdiendo a mi bebé. Él me había dicho que estaba fuera por asuntos de la manada. Seguí revisando sus fotos. Entrenaba libremente en áreas exclusivas para Alfas. Usaba recursos reservados para su Luna. La cuidaban como si ya fuera la pareja que debía estar a su lado. Cada publicación transmitía el mismo mensaje: él la eligió a ella. Fijado hasta arriba había un reporte médico: estaba embarazada del cachorro del Alfa. Dejé el celular y regresé a nuestra recámara. Entonces me llegaron más cosas: fotos y videos. Me los mandó a propósito, para presumir que el amor del que yo antes estaba tan orgullosa ya no era para mí. Me senté despacio mientras sentía a mi cachorro moviéndose dentro de mí y dolor me recorría. Solo entonces lo entendí: me había traicionado por completo. No quiero un amor así. No me quedaré en esta manada. Cuando nazca mi cachorro, me iré y me llevaré a su heredero conmigo. Que el Alfa busque en cada territorio, y aunque recorra cada frontera y destruya la manada por arrepentimiento, nunca nos va a encontrar.
2.2K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 82 veces como dentro de la novela
Leer
+Biblioteca
Traición antes del parto: ¿yo soy la amante?

Traición antes del parto: ¿yo soy la amante?

En mi octavo mes de embarazo, mi esposo —agente de investigaciones— por fin logró sacar un poco de tiempo y me acompañó por primera vez al hospital para mi control prenatal. Pero apenas cruzamos la entrada, su teléfono satelital encriptado comenzó a vibrar con insistencia. El nombre en la pantalla apareció solo un instante, pero a él, que siempre se mantiene sereno, le bastó para ponerse tenso de inmediato. —Amor… hay una alerta roja. Acaba de aparecer otro fugitivo internacional. Yo… lo siento… Se le notaba la angustia. Con ese tono firme, propio de quien está acostumbrado a dar órdenes sin réplica, se disculpó a toda prisa… y se fue. Me quedé mirando cómo su todoterreno se alejaba a toda velocidad, hasta desaparecer. Para entonces, mis uñas ya habían destrozado el formulario del control prenatal. Con mi enorme vientre, salí a la calle, detuve un taxi y dije sin perder tiempo: —Hola, siga a ese vehículo. Ja… ¿un fugitivo con alerta roja? Vaya mentira más absurda. Ni siquiera la Oficina de Seguridad Nacional de mi padre recibió ningún aviso. Y él, siendo apenas un simple inspector que solo asistía en los casos… ¿qué “fugitivo” tan urgente tendría que atrapar? “Quiero ver con mis propios ojos quién es ese jefe que se atreve a darle una orden tan urgente”.
2.2K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 51 veces como dentro de la novela
Leer
+Biblioteca
Me Engañó y Lo Dejé en la Ruina

Me Engañó y Lo Dejé en la Ruina

El día en que mi esposo, Jorge Cortes, y Leticia Batallar, la universitaria a la que él apoyaba económicamente, publicaron en Facebook las fotos de boda, yo no armé ningún escándalo. Hasta les dejé un "Me gusta". Y hasta comenté: "¡Qué linda pareja hacen! Bendiciones a los novios." Todos decían que yo era la esposa más patética de todas, que dejaba que la amante me humillara delante de todo el mundo. Una semana después, él volvió a casa para darme explicaciones: —Todo fue una actuación. El abuelo de Leticia está muy enfermo y, antes de morir, quiere verla casada. Yo asentí con calma. —No le di importancia. Te creo. En mi vida anterior, ese mismo día fui a la boda a armar un escándalo y terminé arruinándoles la ceremonia. Para castigarme, Jorge arremetió directamente contra la empresa de mis padres. La llevó a la quiebra y mis padres terminaron quitándose la vida. A mí, Leticia me mandó a encerrar en un psiquiátrico, donde me torturaron hasta volverme loca. Por eso, en esta nueva vida, ya no espero su amor. Lo único que quiero es su dinero. Cada vez que me engaña, voy transfiriendo a mi nombre parte de los bienes que todavía están a nombre de él. Solo le quedan tres infidelidades más antes de quedarse sin nada.
2.1K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 43 veces como dentro de la novela
Leer
+Biblioteca
La Desconocida que Me Encendió en el Show

La Desconocida que Me Encendió en el Show

—Ay papi, ya no sigas, me voy a venir… En el auditorio, la multitud era un caos absoluto. Aproveché el tumulto para empujar a propósito a la chica que tenía delante de mí. Traía una faldita de colegiala bastante sexy. Sin pensarlo dos veces, se la levanté para repegarme contra sus nalgotas. Lo que me mataba era que su ropa interior era delgadísima. Sentir ese trasero tan rico y jugoso hizo que perdiera la razón. Y lo más increíble de todo fue que ella parecía estar disfrutando el repegón.
54.7K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 2.2K veces como dentro de la novela
Leer
+Biblioteca
La humana rara que nos robó el corazón

La humana rara que nos robó el corazón

Yo, con mi trastorno cognitivo, entré a un juego de terror. Para los demás, lo grotesco y espantoso es puro horror, pero en mi percepción, se transforma en belleza y pureza. Así que, mientras todos luchan por sobrevivir, yo vivo esto como un juego de citas y crianza. Trato al duende con apariencia de niña como una hija, al conde Vampiro de las tinieblas como a un esposo guapo, y a los espectros ancianos como a padres a los que venerar. La primera vez que vi al conde, cubierto de sangre seca y con el rostro desfigurado, se me sonrojaron las mejillas. —¡Qué guapo eres! El conde se quedó desconcertado y preguntó en voz baja: —¿De… de verdad soy guapo?
1.4K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 42 veces como dentro de la novela
Leer
+Biblioteca
Vestido de novia y un amor secreto

Vestido de novia y un amor secreto

Durante cinco años, Leo Belmonte —el heredero del Don— fue la única luz en mi vida. El día de la prueba del vestido de novia, me sonrió para decirme que yo no era más que el reemplazo de Mia, su intocable primer amor. Ahora que la original estaba de regreso, se suponía que debía hacerme a un lado: ocultarme en las sombras, seguir los pasos de mi madre y convertirme en la amante de otro, tal como lo fue ella. Los broches del vestido me cortaron las palmas hasta dejarlas ensangrentadas, pero a él lo único que le importaba era el atuendo. Su adorada Mia me atropelló en la autopista, y él me prohibió llamar a la policía; usó las cenizas de mi madre en mi contra para mantenerme a raya. Mientras las redes sociales me tachaban de rompehogares, fue él quien me clavó a la picota pública con sus propias manos. La noche en que al fin me di por vencida, abordé el helicóptero privado de la familia Deluca. Fue entonces cuando descubrieron la verdad: yo no era una hija bastarda sin hogar. Era la única heredera que el Don más poderoso de Europa había buscado durante todos esos años. Alguna vez lo consideré mi salvación. Ahora se arrodilla a mis pies para suplicar perdón, y lo único que me inspira es repulsión. Muy pronto, me erigiré en la cima del bajo mundo, un lugar que él jamás podría volver a alcanzar.
957 vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 37 veces como dentro de la novela
Leer
+Biblioteca
Nadando En Las Medias De Mi Ahijada

Nadando En Las Medias De Mi Ahijada

—Padrino, ¿así es la postura correcta? Estábamos en el Club Deportivo y le enseñaba a mi ahijada la técnica para entrar al agua. Briseida se inclinó, dejando su trasero bien firme en alto, y sin querer terminó rozando mi paquete. Sentí un corrientazo, una sensación eléctrica que me sacudió. Pero lo que más me excitó fue lo que pasó después de que saltara. Como era malísima para nadar, empezó a chapotear con desesperación en cuanto entró al agua y, entre tanto ajetreo, se le soltó el hilo del bikini. Me lancé de inmediato a rescatarla. Ella forcejeaba y se aferraba a mí con todas sus fuerzas, haciendo que se la rozara una y otra vez. Y lo más increíble era que su padre estaba ahí mismo, observándonos a un lado de la alberca.
7.8K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 156 veces como dentro de la novela
Leer
+Biblioteca
Luna de Miel: el Precio del Esposo

Luna de Miel: el Precio del Esposo

Mi esposo, Alejandro Montoya, el presidente del grupo, creyó que los tres meses de frialdad calculada que, por iniciativa propia, me impuso finalmente habían dado resultado, cuando se enteró de que yo había cedido voluntariamente un proyecto millonario a su asistente favorita. Convencido de que ya me había “domado”, propuso llevarme a Nordella para nuestra luna de miel. Pero cuando Sofía Vega, la asistente a la que más consentía, se enteró, los celos la desbordaron y armó un escándalo, amenazando con renunciar a la empresa. Mi esposo, que siempre la había consentido, entró en pánico. Después de pasar tres días y tres noches atendiendo sus caprichos, usó un viaje de negocios como excusa para cancelar nuevamente nuestra luna de miel y entregarle el otro boleto a Sofía. Mas tarde, me explicó todo con total indiferencia. —El amor y los sentimientos son cosas sin importancia, lo importante es el trabajo. Como jefe, debo poner a la empresa en primer lugar. Tú eres mi esposa, deberías apoyarme, ¿no? Miré el celular, en el último estado de Sofía, aparecía una foto de ambos, con las cabezas juntas y las manos formando un corazón, como una pareja enamorada. No dije nada, solo asentí. Alejandro creyó que me había vuelto comprensiva y madura. Quedó muy satisfecho e incluso prometió que, al regresar al país, me compensaría con una luna de miel aún más romántica. Lo que no sabía era que yo ya había presentado mi renuncia. Y que él mismo había firmado, hacía tiempo, el acuerdo de divorcio. Entre él y yo, ya no existía ningún futuro.
6.4K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 177 veces como dentro de la novela
Leer
+Biblioteca
Desposar al Rey Vampiro Después de Renacer

Desposar al Rey Vampiro Después de Renacer

Tras la gran guerra entre humanos, vampiros, hombres lobo y elfos, se hizo un acuerdo que estipula que una descendencia híbrida sería la designada a gobernar el mundo. Cada siglo, las alianzas matrimoniales entre humanos y esos tres clanes decidían quién sería el próximo gobernante. Quien diera a luz al primer hijo híbrido reclamaría el poder para su linaje. En mi vida anterior, elegí casarme con Jax, el hijo mayor de la manada de hombres lobo, conocido por su férrea lealtad. Di a luz a nuestro hijo híbrido, un cachorro de pelaje blanco al que llamamos Zeal. Nuestro hijo se convirtió en el próximo gobernante mundial, y Jax obtuvo un poder inmenso. Mi hermana había codiciado la belleza de los elfos y se había casado con alguien de su clan. Pero sucedió que el príncipe elfo se acostó con todas las hembras del bosque. Finalmente, mi hermana contrajo una enfermedad que la dejó estéril. Celosa y amargada, provocó un incendio que nos quemó vivos a mí y a mi cachorro. Y entonces, volví a abrir los ojos. Estaba de vuelta en el día de las alianzas raciales. Sin embargo, mi hermana ya se había acostado con Jax primero. Sabía que ella también había renacido. Sin embargo, lo que ella no sabía era que Jax se comportaba brutalmente salvaje con sus compañeras, habiendo destrozado a innumerables lobas en su cama durante su periodo de celo. Y lo que tampoco nadie se esperaba era que, en esta nueva vida, yo eligiera a mi prometido en el más infame de los clanes. Elegí desposar a nada más y nada menos que el Lord del clan de los vampiros.
9.8K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 352 veces como dentro de la novela
Leer
+Biblioteca
ANTERIOR
1
...
2930313233
...
50
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status