Prohibido
Aún con sus labios pegados en los míos, exijo por más cuando el dolor ha desaparecido, y lo único que siente mi cuerpo es ser consumido hasta hacerme explotar de pasión.
— Más rápido, Darren — pido, y aumenta la velocidad de sus estocadas.
— Me hace feliz ser el primer y único hombre en tu vida — jadea.
Presiona su miembro en mi interior y sin salir, da círculos; mis paredes lo chupan con fuerza y sus dulces gemidos son satisfacción para mis oídos. Contemplo cada una de sus expresiones, cómo cierra los ojos, cómo muerde su labio, cómo el deseo ha tomado control de todo su ser. En cierto modo, si somos un poco prohibidos, él es un hombre mayor que yo; que desde qué me vio cuando tenía 16 años