Golpes del destino
“Ahora no tengo que imaginarte. Tengo la dicha de tenerte. No me arrepiento de haberte elegido, Máximo. Eres el milagro que necesitaba mi vida.”
Máximo la atrae a un beso. “Ni yo de tenerte, Kaitlyn London. Te amo.”
“Yo a ti, Máximo Fernier. Con todo mi corazón.”
Ambos se miran, dos almas que iniciaron sus caminos de diferentes maneras, parecían que al principio lo tenían todo, Pero un giro de 90° pudo derribar esa montaña de felicidad, los golpes del destino, son inciertos, llegan cuando menos lo esperas y actúan según lo que está escrito, no importa el camino que tomes, si te caes, puedes volver a levantarte, quizás, después de toda la agonía, existe una luz al final del túnel, recuerda qu