Nadando En Las Medias De Mi Ahijada
—Padrino, ¿así es la postura correcta?
Estábamos en el Club Deportivo y le enseñaba a mi ahijada la técnica para entrar al agua. Briseida se inclinó, dejando su trasero bien firme en alto, y sin querer terminó rozando mi paquete.
Sentí un corrientazo, una sensación eléctrica que me sacudió.
Pero lo que más me excitó fue lo que pasó después de que saltara. Como era malísima para nadar, empezó a chapotear con desesperación en cuanto entró al agua y, entre tanto ajetreo, se le soltó el hilo del bikini.
Me lancé de inmediato a rescatarla. Ella forcejeaba y se aferraba a mí con todas sus fuerzas, haciendo que se la rozara una y otra vez.
Y lo más increíble era que su padre estaba ahí mismo, observándonos a un lado de la alberca.