EL PLACER DE LA VENGANZA
No habían vuelto a besarse, pero existía una gran tensión entre ellos, en ocasiones Bruno la miraba como si quisiera lanzarse sobre ella para devorarla, ella jugaba a atacar, siendo detallista y provocativa, para luego implementar la retirada.
Era un juego de seducción, lento pero constante, a pasos cortos, pero firmes. Alexa, no paraba de explotar continuamente expresando su deseo de no volver a verla jamás, en una ocasión quiso golpearla y Bruno, se interpuso exigiéndole que controlará sus impulsos agresivos, cada vez le costaba más y Emely, disfrutaba llevarla a su límite.