LA TRAICIÓN QUE NOS UNE
Solo Dios y es él quien sabe lo mucho que me arrepiento y lo mucho que me culpo.
—Hey, nena, hey...
La abrazó fuerte, la atrajo hacia su cuerpo y la abrazó, mucho, le habló al oído, la azuzó y la pegó contra su pecho. Allí estaba una evidencia más de que las cosas dentro del corazón de su exesposa seguían crudas y que el camino que enfrentaban podría continuar siendo agreste, lleno de baches y piedras. Ahora, de manera férrea, el debía ser mas contundente y líder, sin opacar decisiones e ideas, mucho menos libres albedríos, pero con la premisa de ser el tránsito seguro hacia la felicidad, porque ya no podía soportar que Pilar siguiera sintiendo todo eso, donde además, él tenía bastante cota