Mi esposo de reemplazo
Y me arrepiento de esto, todo el tiempo, debí saberlo, que me condenaría al dañarte, todas las señales las vi, pero todas las ignoré.
Puedo ver tus ojos tristes, tu corazón sangrante, todo lo hice con mis manos.
Golpeó el suelo, una, dos, tres veces, no importa el dolor, no siento nada.
Y te amé, debí gritarlo, debí pensarlo bien, no hay vuelta atrás.
Estoy temblando, me siento hecho polvo, camino de un lado a otro, y lo veo, doy un paso atrás, ¡Me he vuelto loco! Sí, ¿O es mi imaginación? ¿El maldito medicamento?