Dragón
Estoy segura que me van a matar…
El moreno se abalanzó sobre mí, liberando mis manos así rápidamente.
Mis ojos se abrieron al ver mi carne enrojecida y la presión de algunos hilos de sangres, deslizándose por toda mi piel. Me dolía, me dolía tanto que era insoportable aguantar el dolor. —¿Quieres comer? —Mi cabeza se giró hacia el enorme hombre—, mi ama de llaves ha preparado estofado de cordero, papas y una ensalada cesar que tiene una vinagreta exquisita, he escuchado de mis empleados que no has comido en dos días y, además, apestas…