Cuando vuelvas conmigo
Quería dejar su timidez de lado y atreverse a pedirle su número o una salida casual y para nada comprometedora, pero estar frente al hombre la debilitaba como ningún otro chico lo habría logrado y sus ganas se iban al suelo.
—Deja de mirarlo tanto y lánzate de una, sin miedo al éxito —le dijo su amiga, irrumpiendo su inspección diaria.
—No lo sé —lo miró desde la caja y suspiró—. ¿Y si me dice que no?
Carla soltó a reír, dándole una mirada disimulada al hombre, en especial a su compañero, que era incluso mucho más guapo que Mason según su apreciación.