Destinados
AMÉRICA
No puedo creer que esté en la cárcel, o bueno, a un paso de la cárcel, el hijo de perra de Bryce me ha acusado de secuestro de nuestra propia hija, no, tacha eso, de mi hija, porque él solo ha sido el banco de esperma, y ahora, me encuentro en medio de un interrogatorio sin sentido, respondiendo todo como si hubiera cometido un delito.
La mujer policía que está delante de mí, me ha hecho todo tipo de preguntas, unas incluso demasiado íntimas, no las respondí.
—Señora Henderson… —insisten en llamarme así.
—Sullivan, mi nombre es América Sullivan —repito de mala gana.
—¿Acaso no está casada con el señor Bryce Henderson? —juega al tonto.
—Ya le dije que no, es decir, sí, pero ya le expl