Vendaje Rojo, crónicas de Lara
—Mira, Isabela, si alguien sabe de lo que no es normal esa soy yo —ella tropezó con algunos recipientes que estaban en el suelo y por su cara de susto, sé que mis ojos ya no eran marrones —no te haré daño, solo necesito saber quién te mordió —traté de tranquilizarme para que pudiese confiar en mí.
—Jordi —dijo con la voz temblorosa—. Su nombre es Jordi, pertenece al equipo de fútbol, es moreno, pelo castaño, con ojos marrones claro, aunque imagino que son lentes de contacto —bajo la mirada a sus pies con vergüenza.
—Ven, salgamos de aquí y no tienes por qué temerme, yo estoy de tu lado —dije para tranquilizarla.