EL REGRESO DE LA CEO
Ricardo, el viejo soldado, se puso en pie con un rugido de dolor.
Cargó su última celda de energía en su rifle de pulsos.
"Miller, esto es lo que soy", dijo Ricardo, mirando a Valeria con una sonrisa triste y orgullosa.
"Un soldado que nunca supo cuándo rendirse. Yo los mantendré a raya. Tú haz lo que tengas que hacer."
"¡No, Ricardo! ¡Ven con nosotros!", gritó Valeria, pero ya era tarde.