AMANTE DEL CEO
* Era el regalo de una nueva vida, el regalo de un hijo que, aún sin nacer, ya los unía en un amor aún más grande, el Tercer Heredero había llegado
En ese momento, Maximus comprendió que todo lo que había perdido, todo lo que había sufrido, había valido la pena. La familia que había construido, el amor que había encontrado, el renacer de su propia humanidad, todo convergía en ese instante perfecto. Era el comienzo de una nueva era, una era donde la primavera siempre estaría presente, y Roma, la ciudad eterna, sería testigo de ello.