Señor CEO, su esposa vuelve a casarse
Después, esbozó una sonrisa amarga.
—¿Qué esperaban? ¿Qué me quedará tranquila y llorando después de que mi esposo me abandonó por la zorra de mi hermana? —espetó, con la voz cargada de veneno—. No lo haré. En lugar de eso, elijo cambiar de hombre. Y no por cualquiera, sino por uno mejor, un candidato perfecto a ser el heredero de la abuela. ¿Verdad, mi amor?
Manuel, sin apartar la mirada de Martín, tomó la mano de Mayte y besó suavemente el dorso.