La venganza de la heredera
La magia entre ellos era espectacular, cada gesto, cada mirada, cada sonrisa acentuaba mucho más lo que sentían, el beso se estaba poniendo mucho más intenso, cuándo a lo lejos escucharon los pasos de la pequeña Isabela que había terminado con la encomienda que su padre le había hecho.
– Te busco más tarde para seguir en lo que nos quedamos – le dijo el.
Ella asintió y se despidió con una cálida sonrisa que puso a Adam a temblar.
Los días pasaban y los dos eran inmensamente felices, cada momento era perfecto para conocerse y explorar juntos nuevas aventuras, estaban viviendo un amor como nunca lo habían sentido y eso los maravillaba, no obstante, Alexandra seguirá con sus planes para descubr