EL PRECIO DEL PASADO
A través de los ojos de Soledad
Ver a Sandra sobre las piernas de Saúl fue, además de humillante, un llamado a escapar. Ninguno de los dos tuvo la mínima consideración hacia mi persona. Mi "mejor amiga", que hacía mucho dejó de serlo, restregaba su romance con mi novio ante mis ojos, y Saúl, mi novio, hacía de todo por mantenerla feliz mientras yo cargaba con la amargura de su desprecio. En ese momento estaba tan cansada de todo que al final me daba igual. No medí las consecuencias de mis actos y salí. Desde mucho antes quería escapar de todo, olvidar mi nombre, el estatus las estafas y las apuestas, todos apostaban al mejor postor pero yo quería apostar a mi libertad.