Durmiendo con el Enemigo
Nadezhda no pudo aguantar su felicidad, se lanzó sobre Bastián, abrazándolo con fuerza.
-¡Te recordaste! - exclamó inmensamente feliz.
-Bueno, por lo menos logré que me abraces...- respondió abrazándola - estoy todavía confundido pero hay cosas que están volviendo a mi mente.
- Podremos escapar - susurró mientras lo seguía abrazando.
-¿Cómo? - pregunto confundido.
-Estamos planeando un escapé, - susurro en voz más baja, los guardias Franceses podían escuchar - solo estamos esperando que recuerdes y que te sientes mejor para sacarte de aquí.