OBSESIVO
Cada trago era un brindis en honor al anfitrión que pagaría todo.
El anfitrión era joven, pero llegaba en un auto deportivo lleno de amigos y con una Black Card sin límite de fondos, que pasaba por la terminal después de sus grandes fiestas. ¿Aunque siquiera disfrutaba de esas fiestas? A mí nunca me lo pareció. Cada mes aparecía en un auto distinto, acompañado de distintos amigos y daba un pase libre a la barra para todos, también un pase libre para cualquier "acompañante" que ellos quisieran, pero él no se quedaba a disfrutar nada de eso. Solicitaba la misma habitación privada de siempre y una chica de la casa entraba con él, para quedarse encerrados toda la noche. Lo que pasaba dentro de e