El Secreto de la Amante Fea
Albert se levantó de golpe de su asiento, sintiendo como la molestia e incomodidad por lo que decían sus padres, iba en aumento.
— No es así, ya te lo aclaró tu madre, es solo una cita… — Replicó Máximo con autoridad al notar la altivez de su hijo. — Y si así fuese, ¿qué tiene de malo? Tu madre y yo nos casamos por un matrimonio arreglado y estoy seguro de que jamás hubiera podido amar a otra mujer como la amo a ella, agradezco todos los días el haberme casado con ella.
Contó Máximo, recordando aquel momento, en que ambos, fueron obligados a casarse para unificar a las familias más poderosas del país, los Collins y los Sinclair.