Sin Salvación
Una sonrisa asomó en los ojos de Irene, su rostro esforzándose por contener la risa.
Dentro de la sala lateral, decenas de matones de la Banda del Tigre Negro, blandiendo machetes, tenían acorralada a Nerea en una plataforma. Ella jadeaba, con su ropa ya manchada de sangre.
Detrás de ellos, había tres hombres que parecían los líderes.
Uno de ellos era el jefe de la Banda del Tigre Negro, con un tigre negro moteado tatuado en el brazo que llevaba al descubierto.