Nunca dejo de mencionar este dato cuando hablo de televisión infantil: Lolo Rico era madrileña. Nací curiosamente con la costumbre de buscar los orígenes de quien me marcó en la infancia, así que me entusiasma recordar que María Dolores Rico —más conocida como Lolo Rico— vino al mundo en Madrid y desarrolló gran parte de su carrera allí.
Recuerdo ver fragmentos de «La bola de cristal» y sentir que había una sensibilidad urbana y cultural muy propia de la capital en su forma de narrar y proponer contenidos para jóvenes. Esa conexión con Madrid no solo es geográfica; su obra reflejaba ecos de la ciudad: diversidad, atrevimiento y una mirada abierta hacia nuevas ideas.
Si te interesa el contexto, saber que era madrileña ayuda a entender por qué sus propuestas calaron tan fuerte en la televisión pública de España: trabajó y creó en un entorno centralizado y vibrante, donde las redes culturales tenían más intensidad. Siempre me deja una mezcla de nostalgia y admiración pensar en cómo su ciudad influyó en su voz creativa.