La Escolta del CEO
En los dos primeros le pedían demasiado dinero:
—Señorita, pero es que tiene baño privado y servicio de WiFi.
—Sí, gracias, pero es que se sale de mi presupuesto.
La siguiente llamada le generó sospechas:
—Claro, mami —dijo el arrendador—, la pieza está disponible, pero dime, ¿cuántos añitos es que tienes?
—Diecinueve, señor.
—Ummm, ¿y estudias o trabajas?