Filtrar por
Estado de actualización
TodoEn cursoCompletado
Ordenar por
TodoPopularRecomendaciónCalificacionesActualizado
Último deseo: Todos juntos

Último deseo: Todos juntos

El día que mi hermana gemela, Alexia Cavanaugh, y yo cumplimos veintidós años, me desplomo y descubro que tengo cáncer en etapa avanzada. Ignorando el consejo del médico de ser ingresada, salgo del hospital. Todo lo que quiero es pasar un último cumpleaños con mi familia sin una sola preocupación. Pero cuando llego a la fiesta, un mesero me detiene en la puerta y me dice que el lugar ha sido reservado exclusivamente para Alexia. No se permite la entrada a personas ajenas. A través del cristal, observo cómo mi hermano sostiene un pastel y mi padre le coloca un gorro de cumpleaños en la cabeza a Alexia. Incluso mi novio está allí, sonriendo mientras Alexia pide un deseo. Me quedo allí durante media hora, apretando mi teléfono, hasta que mi novio finalmente responde mi llamada. —Estuve en el hospital. Yo... Él me interrumpe. —Ophelia, siempre has estado sana. Hoy es el cumpleaños de Lexi. Deberíamos hablar más tarde. ¿Acaso hoy no es también mi cumpleaños? Mi madre murió al darme a luz. El médico explicó más tarde que yo privé a Alexia de nutrientes antes de nacer, lo que la dejó frágil desde el principio. Y así, sin más, todos decidieron que yo siempre debía hacerme a un lado por mi gemela, que nació cinco minutos antes que yo. Hago una bola con el informe de mi diagnóstico de cáncer y lo arrojo a la basura. He terminado de dejar que su favoritismo me lastime. Nunca he recibido su amor de todos modos, así que elijo irme para siempre.
Historia corta · Romance
895 vistasCompletado
Leer
Agregar a biblioteca
Adeus, Meu Marido de Mentira

Adeus, Meu Marido de Mentira

Meu amigo de infância prometeu que assim que terminássemos a faculdade, iríamos nos casar. Mas no dia da formatura, perante todos, ele se ajoelhou não para mim, mas para Ana, aquela falsa herdeira. Para o mundo, Ricardo era o herdeiro zen do círculo social, um homem que, mesmo tendo conquistado a mulher de seus sonhos, não hesitou em exibir sua paixão por mim após o pedido de casamento. Durante cinco anos de um casamento em que fui tratada como uma rainha, recebendo todo o carinho e atenção possíveis, me deixei enganar acreditando nesse conto de fadas. Até que um dia, por acaso, ouvi uma conversa entre Ricardo e um amigo dele: — Ricardo, agora que a Aninha virou celebridade, você ainda vai continuar fingindo para Júlia? — Não consegui casar com a Aninha, então tanto faz. Pelo menos, estando comigo, ela não atrapalha a felicidade da Aninha. Quando descobri todos os escritos deixados por ele, cada um deles tinha o nome da Ana. “Que Ana se liberte do que a prende, que ela encontre paz... Que seus desejos se realizem, que ela nunca sofra por amor. Ana, talvez não tenhamos destino juntos nesta vida, mas tomara que, em outra, eu possa segurar sua mão.” Cinco anos vivendo uma ilusão, e então acordei. Decidi assumir uma nova identidade e, para romper de vez, planejei meu próprio desaparecimento no mar. A partir de agora, mesmo que o destino insista, minha história e a dele não vão mais se cruzar. Não nesta vida, nem na próxima.
Historia corta · Romance
13.8K vistasCompletado
Leer
Agregar a biblioteca
Despedida de Siete Días

Despedida de Siete Días

Mis padres adoptaron a un huérfano. Yo le tomé mucho cariño y lo quería como a un hijo propio. Hasta que me di cuenta de que se parecía cada vez más a mi esposo, Javier Mendoza, y que a mi hermana menor llamaba "mamá" a escondidas. Resultó que mi esposo que tanto amaba me había sido infiel desde hacía tiempo. Él y mi hermana habían formado una feliz familia en secreto. Hasta contaban con la bendición de mis padres. Cuando todo se supo, mi hermana me rogó que los dejara ser felices, y mis padres me ordenaron que les cediera el lugar. El niño que había criado con todo el amor me gritó que ojalá muriera de la peor manera. Pero lo que nadie esperaba era que Javier se negara al divorcio. Lloraba suplicándome perdón, diciendo que me amaba profundamente y que lo del niño había sido solo un error. Fingí creer en su pasión y le dije: —Siete días. Te doy siete días. Si logras demostrarme tu sinceridad, te perdonaré. Él, eufórico, cumplió mi cada deseo y me trató como a un tesoro. Hasta donó todos sus ahorros a mi nombre y obligó a mi hermana a arrodillarse en la nieve para pedirme perdón. Todos pensaron que al final lo perdonaría, hasta el día en que la policía vino a pedir la identificación de un cadáver. Ese día él enloqueció por completo. Lo que Javier nunca supo es que en realidad yo llevaba siete días muerta. La Muerte me había permitido regresar por siete días para darle mi propia despedida.
Historia corta · Romance
981 vistasCompletado
Leer
Agregar a biblioteca
Armadilha Doce: Casei com o Irmão do Meu Ex

Armadilha Doce: Casei com o Irmão do Meu Ex

Larissa Moretti viveu um namoro de cinco anos. Intenso o bastante para virar notícia em Aurimare. No dia de assinar os papéis do casamento, ele simplesmente... não apareceu. Ali, a paciência dela morreu. Larissa terminou. O noivo virou ex. E ela jurou: não voltaria atrás. Nunca. Só que a engrenagem do destino não parou. Um telefonema mudou tudo. Por puro orgulho, Larissa se casou com Arthur Vasconcelos, o homem frio com quem mal falava, e o irmão mais velho do seu ex. Arthur era o homem mais cobiçado de Aurimare. Brilhante, intocável. Foi ele quem levantou um império financeiro que atravessava fronteiras. Um magnata que o mercado respeitava. E, quando o nome Vasconcelos era citado, até gente poderosa baixava a voz. Depois do casamento, porém, Arthur só tinha uma regra: Larissa. Ele a tratava como raridade. Protegia, cedia, colocava o mundo em ordem com a mesma naturalidade com que tirava um fio de cabelo do rosto dela. Até o dia em que o ex a humilhou, chamando-a de inútil, como se ela não valesse nada. Arthur nem discutiu. Um soco seco. O irmão dele no chão. Ele se inclinou um pouco, a voz baixa: — Minha esposa é o meu tudo. Não existe joia neste mundo, por mais rara e brilhante, que chegue perto da luz dela. Tudo o que for dela, eu apoio. Insulte-a de novo e você está fora da família Vasconcelos. Para sempre. Só muito tempo depois Larissa entenderia. O homem que ela sempre temeu a amava havia dez anos. E aquele "casamento por impulso"? Foi um plano paciente. Um laço doce armado para ela cair... e nunca mais querer sair.
Romance
54 vistasEn curso
Leer
Agregar a biblioteca
Él Eligió a Otra,  Yo Elegí a Su Hermano

Él Eligió a Otra, Yo Elegí a Su Hermano

El día que Sofía Mendoza perdió a su bebé, Diego Villarreal andaba festejando que su primer amor había vuelto al país. Tres años entregándose y acompañándolo, y para él no había sido más que tener una empleada doméstica en casa. A Sofía se le rompió el corazón y decidió de una vez por todas que se iba a divorciar. Todos sus conocidos sabían que Sofía era de esas mujeres pegajosas, de las que no te puedes quitar de encima fácilmente. —Te apuesto que en un día Sofía ya va a estar de vuelta, suplicando como siempre. Diego respondió: —¿Un día? Eso es demasiado, yo le doy máximo medio día. Desde el momento en que se divorció, Sofía se prometió no mirar atrás jamás. Se propuso a construir una nueva vida, a retomar la carrera profesional que había dejado de lado, y también a conocer personas nuevas. Fueron pasando los días y Diego ya no volvió a ver ni rastro de Sofía en la casa. De repente, él se llenó de pánico. En un evento empresarial, por fin, la vio, rodeada de un montón de gente. Sin pensarlo dos veces, se lanzó hacia ella. —¡Sofía! ¿Cuándo vas a dejar de hacer drama? Alejandro Montoya, el hermano de Diego, apareció de la nada, protegiéndola, lo empujó para quitárselo de encima y le habló con una frialdad que daba miedo. —No te atrevas a tocar a tu cuñada. Diego nunca había querido de verdad a Sofía, pero para cuando se dio cuenta de que sí la amaba, ya no había espacio para él en la vida de ella.
Romance
8.2318.9K vistasCompletado
Show Reviews (73)
Leer
Agregar a biblioteca
Silvia Ramirez
por favor no puedes dejar que Alejandro y Sofía terminen por culp de Diego ellos merecen ser felices por favor dale solución a esto ya estoy llorando, ellos de aman de verdad, ya termina la historia y que sea un final feliz para alejando y Sofía
Paola Lopez Chalarca
Que triste final. A pesar de lo que hizo Diego, lo cual no me gustó, yo pensé qhe iba a tener otro final. Nisiquiera supimos que fue lo que le escribió Alejandro. Camila Rossi porque no cntinua con la historia. Tantos capítulos para que termine tan mal. Eso es una falta de respeto con los lectores.
Read All Reviews
Términos de Rendición

Términos de Rendición

Romance, seducción y un dulce sabor a venganza. Destruida por la traición de su prometido, Patricio Garza, Valeria Rivas hace lo impensable en una noche de desesperación: llama a la puerta de Damián Figueroa, el enigmático y peligrosamente atractivo magnate al que todos temen y desean en secreto. Lo que sigue es una noche de rendición absoluta, un fuego que consume toda razón y la deja marcada para siempre. Para Valeria, fue un acto impulsivo de revancha contra el hombre que le rompió el corazón. Poco imaginaba que acababa de caer en la red exquisitamente tejida por Damián, un hombre acostumbrado a conseguir siempre, exactamente, lo que desea. Valeria Rivas, antes la joya de la alta sociedad, admirada por su belleza, pero tristemente célebre por haberse humillado por amor a Patricio. La infidelidad la convirtió en el foco de los chismes de la ciudad, un hazmerreír público. ¿Quién diría que su caída más estrepitosa la llevaría directamente a los brazos del hombre más poderoso e inalcanzable de todos? Ella creyó que esa noche prohibida sería un borrón y cuenta nueva, un adiós silencioso. Él decidió que era solo el principio de su plan. Damián Figueroa no estaba dispuesto a soltar a la mujer que había despertado algo inesperado en él. Una noche, él la acorrala en su puerta. Su mirada arde con una mezcla de reproche y una posesión que la hace estremecer. —¿Creíste que podías usarme y luego marcharte como si nada? Desde entonces, escapar se vuelve una fantasía inútil. Cada noche, Damián la reclama, llevándola al límite entre el dolor y un placer adictivo que la deja temblando, agotada pero sintiéndose, para su propia confusión, más viva que nunca. «¡Dios mío! ¿Por qué este hombre... por qué es tan imposible resistirme a él?»
Romance
8.876.6K vistasCompletado
Leer
Agregar a biblioteca
Justicia De Plata

Justicia De Plata

Después de mi chequeo médico, estoy por salir de la enfermería de la manada, que se encuentra en el territorio de mi primo, cuando una sanadora toda maquillada me sujeta del brazo. —¡Ni un paso más! ¿En serio crees que puedes romper algo en la enfermería e irte así como si nada? ¡Ni lo pienses! Miro su cara desconocida y parpadeo, sintiéndome confundida. —¿Qué fue lo que rompí? Señaló los frascos de cristal de las repisas y arrugó la nariz con un gesto exagerado de asco. —¡Apestas! Tu olor contaminó todas las pociones y ahora no sirven para nada. El Alfa Xander las compró carísimas; todo vale quinientos mil. También me tienes que pagar por el daño emocional que me causaste, que son otros doscientos. —En total son setecientos mil. ¿Vas a pagar en efectivo o con tarjeta? Mi olor es una mezcla de violetas y ámbar. Es distinguido y elegante, como un atardecer de invierno. Entiendo que no a todos les guste ese aroma, ¿pero cómo puede decir que es contaminación? ¡Por favor! No entiendo por qué la enfermería en el territorio de Xander funciona como si fuera una red de extorsión. Me río de puro coraje y le digo: —Soy la prima del Alfa Xander. Yo no pago ni un centavo en su territorio. Si alguien tiene un problema con eso, que venga él y me lo diga a la cara. Pero la sanadora solo puso los ojos en blanco. —Ay, por favor. ¿Crees que con esos trucos tan baratos vas a llamar la atención de mi Alfa? ¡Ya quisieras! Si no pagas ahorita mismo, te voy a desnudar y te voy a aventar a la calle para que todos huelan lo asquerosa que eres. No tiene idea de a quién está amenazando. Respiro y me pongo en contacto con mi Beta. —Dile a Xander que, o destierra a esta sanadora de la manada, o yo lo desterraré a él.
Leer
Agregar a biblioteca
La Farsa De La Heredera: vidas cambiadas en la élite

La Farsa De La Heredera: vidas cambiadas en la élite

El día en que descubrieron que yo no era la verdadera hija de la familia millonaria, la auténtica heredera irrumpió en la casa y me apuñaló varias veces en el vientre, condenándome a perder para siempre la posibilidad de ser madre. Mi prometido estalló de furia por lo ocurrido y mis padres, desesperados, declararon de inmediato que no volverían a reconocerla. Para calmarme, mi prometido me pidió matrimonio a toda prisa, mientras que mis padres escribieron una carta de ruptura con ella, pidiéndome que me enfocara en recuperarme. Después dijeron que ella había huido al extranjero y que había terminado vendida en otro país, un destino trágico y merecido. Yo lo creí. Hasta que, seis años después de mi matrimonio, vi con mis propios ojos a la supuesta “desaparecida”. La encontré recargada en el pecho de mi esposo, con un vientre abultado, suspirando con fingida melancolía. —Si hace seis años no hubiera perdido la cabeza y cometido aquel error, Liliana jamás habría tenido la oportunidad de casarse contigo. Por suerte tú y mis padres siempre estuvieron de mi lado; de lo contrario, esa impostora me habría mandado directo a la cárcel. Esa maldita… jamás se imaginó que he vivido todo este tiempo bajo sus narices… y ahora llevo en mi vientre a tu hijo. Cuando nazca, busca cualquier excusa para “adoptarlo” y así la tendrás de por vida como mi sirvienta. Gracias por estos años, Mauricio. Su mirada cargada de ternura hizo que el rostro de Mauricio se encendiera. —No digas eso… casarme con ella fue la única manera de mantener tu nombre limpio y que siguieras viviendo en libertad. Todo vale la pena, si tú estás bien. En ese instante lo comprendí: el hombre al que llamaba mi verdadero amor me había engañado todo este tiempo, incluso, mis propios padres. Habían hecho absolutamente todo para proteger a su hija biológica. Bien si así son las cosas… entonces yo ya no los quiero en mi vida.
Leer
Agregar a biblioteca
Por Um Manga Eu Cancelei Um Pedido de 1 Bilhão do Meu Namorado

Por Um Manga Eu Cancelei Um Pedido de 1 Bilhão do Meu Namorado

Quando eu tinha sete anos, o papai trouxe pra casa uma mulher bonita. Ela me deu uma caixa de mangas. Naquele dia, enquanto eu comia as mangas toda feliz, a mamãe assinou o acordo de divórcio e se jogou do prédio. Desde então, manga virou o meu pesadelo. Por isso, no dia do meu casamento, eu disse pro meu marido, Ivan Ribeiro: — Se algum dia quiser se divorciar de mim, basta me dar uma manga. Ele me abraçou em silêncio. Desde então, manga também virou o tabu dele. No quinto ano de casamento, na véspera de Natal, a amiguinha de infância dele, Rafaela Lima, deixou uma manga em cima da mesa do escritório. No mesmo dia, Ivan anunciou o fim da amizade com Rafaela e a demitiu da empresa. Naquele momento, eu achei que ele era o homem da minha vida. Mas meio ano depois, voltei do exterior com um contrato de um bilhão fechado. Na festa de comemoração, Ivan me entregou um copo de bebida. Depois de meio copo, Rafaela, a mulher que ele havia expulsado da empresa, apareceu atrás de mim, sorrindo: — Tá gostoso o suco de manga? Olhei pro meu marido, incrédula, enquanto Ivan tentava segurar o riso: — Não fica brava, a Rafaela insistiu pra eu fazer uma brincadeira com você. — Eu nem te dei uma manga de verdade, só um suco de manga. — Mas olha, acho que ela tem razão, o seu problema com manga é exagero! — Você estava bebendo toda animada agora há pouco! De cara fechada, levantei a mão e joguei o resto do suco no rosto dele. Depois, virei as costas e fui embora. Algumas coisas nunca são brincadeira. Manga não é. E o meu pedido de divórcio também não.
Historia corta · Romance
6.5K vistasCompletado
Leer
Agregar a biblioteca
El Precio de la Traición

El Precio de la Traición

Estaba a punto de dar a luz cuando Liana, la ex de mi esposo, llegó a nuestra casa con la excusa de que solo se quedaría unos días. Cada vez que me veía, se llevaba la mano al pecho, como si el solo hecho de verme embarazada la hiciera sufrir. Bruno, mi esposo, estaba convencido de que yo estaba provocándola a propósito, solo por tener la barriga enorme. —Lia no se siente bien, no puede tener hijos. ¡Y tú sigues paseándote así, como si nada! ¡Se nota que necesitas una lección para que aprendas! Dicho esto, mandó que me encerraran en el viejo ático que llevaba años sin usarse, y ordenó que nadie me subiera comida. Lloré y le rogué que me dejara salir. Le expliqué que la última ecografía mostraba que los gemelos eran enormes, que el doctor había dicho que debía ir al hospital de inmediato. Pero, para él, eso fue como si le contara un chiste sin gracia. —Todavía faltan tres días. No me vengas con cuentos —me respondió sin una sola gota de compasión—. ¡Ve al ático y ponte a pensar en lo que hiciste! ¡Pagarás por estar molestando a Lia! Las contracciones eran tan brutales que, arañando la madera podrida, acabé arrancándome las uñas. Gritaba tan fuerte que me dolía la garganta, pero nadie acudió en mi auxilio. La sangre me cubría el cuerpo y empapaba todo el suelo. Uno de los bebés ya había salido, pero el otro se quedó atrapado en mi vientre, atorado en un baño de sangre. Tres días después, Bruno estaba sentado, tomando sopa y, como si nada, dijo: —Que Michelle me sirva más sopa y le pida perdón a Lia. Si lo hace, la llevaremos al hospital para que tenga a los niños. Nadie dijo nada. Porque la sangre que bajaba desde el ático ya había llegado hasta el segundo escalón.
Historia corta · Romance
3.0K vistasCompletado
Leer
Agregar a biblioteca
ANTERIOR
1
...
404142434445
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status