Su amor de infancia me humilló
En la fiesta por los tres meses de nuestra hija, la supuesta "mejor amiga" de mi esposo, Garrett, me humilló públicamente.
—Oye, Vivian. Escuché que quedaste un poco floja ahí abajo después de tener a la niña.
—Si está tan mal, mejor hazte una cirugía de ajuste cuanto antes… no vaya a arruinarse tu matrimonio.
Garrett le lanzó una mirada juguetona y la reprendió:
—¡Ya basta, Scarlett! No puedes decir todo lo que se te pasa por la cabeza.
Luego se volvió hacia mí con un encogimiento de hombros despreocupado.
—Ella es así, como un chico. Crecimos juntos, no lo dice con mala intención.
Scarlett sacudió ligeramente su pecho medio descubierto e hizo un puchero.
—Ay, vamos, no te lo tomes personal, Vivian. La verdad, hasta me das un poco de envidia.
—¿Ves? Mi problema es lo contrario. Soy demasiado estrecha… me duele muchísimo cuando estoy en mi período. Ni idea de quién tendrá la suerte de aguantar eso en el futuro.
Luego dirigió la mirada hacia Garrett y le guiñó un ojo con picardía.
—Ah, cierto, tú ya lo probaste antes, ¿no?
La habitación quedó en un silencio absoluto. Todas las miradas se dirigieron hacia mí, apenas conteniendo la curiosidad.
Sonreí, dejé mi copa de vino y miré a Scarlett con una falsa preocupación.
—Qué raro. No recuerdo haberla dejado tan estrecha cuando le hice la cirugía.