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Seis Años y Aún Me Debes un Amor

Seis Años y Aún Me Debes un Amor

Hace seis años, Noelia Bustos hizo de todo para enamorar al muchacho más guapo de la facultad de Derecho, Marcos Leiva. Después de tres meses de relación, ella lo dejó así nada más. —Me cansé de acostarme contigo —le dijo con total tranquilidad. Seis años después de que terminaron, se volvieron a encontrar. Pero, todo era distinto. Antes, ella era la niña rica y él, el muchacho pobre. Ahora, él era un peso pesado en un bufete de primer nivel, mientras que ella cargaba con deudas, una hija y un pasado de violencia doméstica. Cuando decidió separarse de su marido, Marcos apareció como su abogado para el divorcio. —Todo esto te lo buscaste tú sola —le dijo él, con una sonrisa burlona. Noelia sabía que Marcos la odiaba con toda el alma, e intentó que no volviera a pasar nada entre ellos. Al final, el día que ella se iba, con una sonrisa, le deseó: —Que tengas una feliz boda. Pero él cruzó mar y tierra para buscarla. En el único hostal de un pueblo pequeño, en una habitación a oscuras, Marcos la acorraló y, con los ojos rojos, la abrazó fuerte. —¿En serio fuiste capaz de dejarme otra vez?
Romance
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La novia que lo perdió todo

La novia que lo perdió todo

El día que se suponía que iba a ser mi boda, la novia no era yo. La ceremonia que había esperado durante cinco años se convirtió en una broma cuando Valentina, mi hermana, caminó por el pasillo de mármol con un vestido de novia blanco. Su brazo estaba entrelazado con el de Luca, el hombre que se suponía que me estaría esperando en el altar. —Lo siento, Bianca —dijo suavemente—. Pero ya no eres la novia hoy. Luego se tocó el estómago; sus ojos brillaban de triunfo. —Estoy embarazada del hijo de Don Romano. Sus palabras detonaron dentro de mi cabeza, y el mundo entero se quedó en silencio. Como si temiera que no le creyera, levantó algo brillante hacia la luz. Una imagen de ultrasonido en blanco y negro. Se leía claramente: [Edad gestacional —12 semanas.] Mis ojos ardieron, las lágrimas escocieron mientras me giraba hacia Luca, buscando desesperadamente cualquier cosa. Una negación, una explicación, o un arrepentimiento. En cambio, él solo suspiró, agotado y resignado. —Bianca, lo siento —dijo con impotencia—. A Valentina no le queda mucho tiempo. Esta boda... era su último deseo. Te lo compensaré —añadió—. Podemos tener otra boda más tarde. Mi padre, Moretti, se paró detrás de él, con la misma expresión severa que había usado toda mi vida. Nunca lo he visto sonreírme, ni siquiera una vez. —Bianca —dijo bruscamente—, tu hermana se está muriendo. Déjala tener esto. Mi hermano asintió sin decir una sola palabra, como si eso fuera suficiente para ser una respuesta sólida. Toda mi vida, la habían elegido a ella, sus lágrimas, sus caprichos y sus necesidades, por encima de las mías. Hoy no era diferente. Algo dentro de mí se rompió silenciosamente. Bien. Si nadie en esta familia se preocupa por mí, me iré.
Historia corta · Mafia
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Aullidos De Plata

Aullidos De Plata

Estuve embarazada del cachorro de mi compañero destinado. Del cachorro del Alfa Seth. Pero durante doce años, se negó a reconocer lo nuestro. Era su secreto. Su sanadora. Nada más. Ni siquiera permitió que nuestro cachorro, Leo, le dijera papá. Todo porque odiaba que el destino eligiera a una pareja “impura” como yo. Aseguraba que lo había drogado, que lo había atrapado usando a un niño. Faltó a la ceremonia del Primer Aullido de nuestro cachorro por irse con otra hembra. Una Beta poderosa llamada Sarah. Esa fue la gota que derramó el vaso. Lo rechacé. Me llevé a mi cachorro y escapé. Dicen que el orgulloso Alfa se volvió loco. Que el dolor del rechazo lo destrozó y que comenzó a buscarnos por todos lados desesperado. Pero ya no hay marcha atrás. No existe el perdón.
Historia corta · Hombres Lobo
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Plantada en el Registro Civil

Plantada en el Registro Civil

La séptima vez que Sofía quedó con Leonardo para ir a firmar el acta de matrimonio, él volvió a dejarla plantada. Cuando ya iba a marcarle para preguntarle dónde estaba, se topó por casualidad con un TikTok de la amiga de la infancia de él. "Hoy celebramos 999 días de casados con mi amado esposo, desde el pasado hasta el futuro, siempre serás tú." En la foto, justo en el centro del librito rojo del matrimonio, aparecía bien claro el nombre de Leonardo Díaz en la parte de esposo. Y la fecha de matrimonio era el 20 de mayo de hace tres años. Así que esta era la verdadera razón por la que él nunca apareció en esas siete citas para casarse. Él ya era el esposo de otra.
Historia corta · Romance
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El Remordimiento que Quebró a una Familia

El Remordimiento que Quebró a una Familia

Mi hermana gemela menor, Emma Lawson, siempre ha sido la favorita de todos porque está enferma. Esa vez, una tormenta de nieve nos atrapó en la montaña y llegó el helicóptero de rescate con espacio solo para una persona más. Tengo cáncer terminal y estuve más que dispuesta a dejar que Emma ocupara mi lugar. Sin embargo, de repente, ella se agarró la cabeza y lloró porque se sentía mareada. Toda mi familia corrió a su lado y juntos la empujaron hacia la cabina sin siquiera dejar espacio para discusión. Mi esposo, Leon Ziegler, me tocó el brazo fracturado y dijo: —Sarah, tú tendrás que esperar al próximo helicóptero. Mi hija, Daria Ziegler, incluso me lanzó una bola de nieve. —La tía Emma está más enferma que tú. Deja de intentar quitarle el puesto. Solo hasta que el helicóptero despegó vi a Emma pegada a la ventana, sacándome la lengua con aire de suficiencia. Ella había estado mintiendo todo este tiempo. Cuando finalmente me rescataron, los médicos me dijeron que me quedaban tres días de vida. Entonces decidí cambiar todo lo que tenía por un poco del cariño de mi familia.
Historia corta · Romance
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이별전문가! 신나리

이별전문가! 신나리

사랑은 누구나 시작하지만, 끝내는 법을 아는 사람은 드물다. 결혼 직전, 이유도 모른 채 사라진 연인. 뒤늦게 알게 된 병의 진실, 그리고 남겨진 상처. 그 상처를 직업으로 바꾼 여자가 있다. 신나리. 그녀는 타인의 굿바이를 대신 설계하며, 아름답고 단호한 이별을 만들어준다. 하지만 누군가의 안녕을 돕는 순간마다 끝내 놓지 못한 자신의 사랑과 다시 마주한다. 열 번의 의뢰, 열 가지의 굿바이. 그리고 마지막에 찾아올, 나리 자신의 가장 아픈 이별. 사랑의 끝에서 비로소 시작되는 이야기. 〈이별전문가! 신나리〉
로맨스
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La señora no perdona al infiel

La señora no perdona al infiel

Con veinticinco semanas de embarazo, Julieta García descubrió la infidelidad de su esposo durante una revisión prenatal. Con el cuerpo hinchado por la gestación y un aspecto descuidado, sostenía con dificultad su vientre abultado, mientras la joven amante de su marido la llamaba esa mujer. Delante de todos, él la miraba con un desdén abierto Pero la primera vez que Julieta conoció a Héctor Gómez, ella también fue el centro de todas las miradas, admirada y rodeada de halagos. Convencido de que ella había logrado casarse con él gracias a esa relación, Héctor tomó la iniciativa de divorciarse. En ese instante, su corazón murió por completo. Desde los años universitarios hasta el mundo laboral, ocho años de amor silencioso y de entrega absoluta demostraron no valer nada. Tras dar a luz, Julieta firmó el acuerdo de divorcio y se marchó sin volver la vista atrás. *** Cinco años después. Ella se había convertido en una poderosa empresaria multimillonaria. Era deslumbrante, segura de sí misma, talentosa, y no le faltaban pretendientes. El mismo Héctor, que en su momento insistió en divorciarse, nunca llegó a recoger el certificado de divorcio. Julieta presentó entonces una demanda judicial. Héctor, que antes la despreciaba, empezó a aferrarse a ella y, frente a cada pretendiente que se le acercaba, respondía con una venganza implacable. Hasta que Julieta apareció del brazo de otro hombre y anunció su compromiso. Héctor la acorraló contra la pared, fuera de control, y le espetó con voz ronca: —¿Casarte con otro hombre? Ni lo sueñes.
Romance
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Embarazo y Explosión: Él Enloqueció

Embarazo y Explosión: Él Enloqueció

Giorgo Romero, el Don de la familia Romero, cayó en una emboscada tendida por un demente suicida que llevaba explosivos atados al cuerpo. Cuando eso ocurrió, mi esposo, Fabio López, y sus hombres ya se habían marchado a un desfile de moda con su amor de la infancia, Reina Digiorno, para escoltarla y protegerla allá. En lugar de presionar el botón de señal en mi anillo, me lancé hacia Giorgo a pesar de estar a punto de dar a luz. Así, con mi propio cuerpo, lo protegí de la explosión. Sin embargo, en mi vida anterior, sí había presionado el botón. Fabio había dejado plantada a Reina para regresar corriendo a la escena y salvarle la vida a Giorgo. Gracias a ese mérito, lo ascendieron al puesto de subjefe. Pero Reina se enfureció con Fabio por abandonarla antes de tiempo y, por pura rabia, cruzó la autopista sin mirar a los lados. Así fue como la atropellaron y murió. Fabio no dijo nada… pero el día en que entré en trabajo de parto, me mandó a una casa de subastas clandestina. —¡El Don tenía a tantos soldati protegiéndolo! ¿Por qué me obligaste a volver, entonces? ¿No es porque solo querías la gloria de ser la esposa del subjefe? ¡Si no fuera por ti, Reina no habría muerto! ¡Debes sufrir mil veces lo que ella sufrió! Yo solo podía mirar cómo los invitados pujaban por mis órganos, uno por uno. Ni siquiera el cordón umbilical de mi recién nacido se salvó de la subasta. Al final, morí por una infección que se produjo mientras me arrancaban los órganos. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que emboscaron a Giorgo.
Historia corta · Mafia
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Mi venganza estalla: ¡Ojo por ojo!

Mi venganza estalla: ¡Ojo por ojo!

La discípula de mi esposo, Camila, alardeaba de su técnica de desactivar bombas con los ojos cerrados, guiándose solo por la intuición. El resultado fue un error de juicio que activó el sistema de detonación de respaldo de la bomba. Yo tuve que intervenir de emergencia, usando el peligrosísimo método de condensación con nitrógeno líquido para salvar todo el edificio. A Camila la apartaron de la primera línea y, además, la suspendieron. Mi esposo, Sergio, quiso hablar en su defensa, pero yo me interpuse resueltamente: —Si la defiendes ahora, no la salvarás y te hundirá con ella. Hasta a ti te suspenderán. Abrumada por la presión, Camila terminó con su vida provocando una explosión. En una carta que dejó, acusaba a Sergio: “En el momento que más necesitaba de él, él prefirió lavarse las manos.” Sergio no dijo nada. Solo guardó esa carta como un tesoro en su estudio. Años después, Sergio ya era un experto en desactivación de bombas, famoso en todo el país. Durante un ataque terrorista, unos secuestradores me colocaron una bomba de tiempo. Él acudió en persona a desactivarla, pero frente a mí, repitió el mismo error fatal de su discípula. Mirando la cuenta atrás, me dijo con una sonrisa burlona: «Mira, solo estaba nerviosa aquella vez. ¡Si la hubiera apoyado entonces, ahora ella sería la heroína!». La bomba estalló. Quedé hecha añicos. Al abrir los ojos otra vez, había vuelto a aquel momento en que él intentaba defender a su discípula. Lo que él no sabía era que en ese edificio se albergaba un servidor crítico con los secretos nacionales de máximo nivel.
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Sacrificar, Perder, Lamentar

Sacrificar, Perder, Lamentar

Cuando mi esposo me amenazó por centésima vez con el divorcio para que me sacrificara por mi hermana, Yoli Santos, no lloré ni hice escándalo. Simplemente firmé el acuerdo de divorcio, y le entregué en bandeja al hombre que había amado durante diez años. Días después, Yoli metió la pata en una fiesta y ofendió a una familia poderosa. Una vez más, fui yo quien cargó con la culpa por ella y asumí todas las consecuencias. Incluso cuando propusieron que yo fuera la voluntaria para probar el medicamento del proyecto de mi hermana, acepté sin dudar. Mis padres dijeron que por fin me había vuelto una hija razonable. Hasta mi esposo, tan frío como siempre, se paró junto a mi cama, me acarició la mejilla, algo que no hacía desde hacía años, y me dijo con ternura: —No tengas miedo. El experimento no es peligroso. Cuando salgas, te prepararé tu comida favorita. Pero él no sabía que, fuera o no peligroso el experimento, ya no iba a poder esperarme. Porque tengo una enfermedad terminal. Y me voy a morir muy pronto.
Historia corta · Romance
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