En los brazos del mafioso
Fue el consejero Ryan, quien salió dispuesto a hacer cumplirse la orden de su jefe en tanto este avanzó a escaleras arriba para ir por su maletín, aún tenía un asunto que resolver en esa ciudad con un abogado reconocido, también su presa estaba esperando por él y que la crueldad que implementó hubiera disminuido, sin entender que no era algo que Leonardo calmara, solo existía en su sangre.
Pero dentro de una oscuridad también nació un poco de paz, sobre todo cuando unas carcajadas ya conocidas se dejaban escuchar en lugares donde creyó que jamás las habría.
Vio la puerta entreabierta, observando a Sara sentada sobre la alfombra, con su hijo lanzando algunos de sus juguetes, causando que el r