El Hombre del Desierto
Como pudo Lia tomó el aire y se llenó de fuerza, el hombre por el que había soñado, necesitaba desaparecer de su ilusión, esta vez más que nunca.
—Señor… lamento todo esto —dijo mirándolo directamente y colocando su espalda recta—. H**o… yo no soy Mila Jones, mi nombre es Lia James —¿Qué estaba haciendo?—. Mi compañera… mis jefes cometieron un error… ¿Alguien le dio información de Mila?
El hombre asintió confuso.
—Solo sus datos, debo saber su información legal, este trabajo es muy importante.