Mi Bastardo Inocente
Al oír su pregunta, levanté la cabeza por impulso.
Me encontré con la mirada brillante de Héctor, llena de ternura.
—Se llama Julia.
—Para mí, ese nombre siempre va a significar que estoy pensando en ti, Gabriela. Porque no ha habido un solo momento de mi existencia en que no te extrañe. ¡Pero qué cara iba a tener para buscarte!
Mientras hablaba, se cubrió la cara con ambas manos y rompió en un llanto ahogado, casi un aullido de dolor.
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