Troy
León no supo cómo interpretar la analogía que hizo el chófer, pero supuso que se refería a que las gemelas debían ser mujeres entradas en años (los gemelos Urrutia tendrían unos cincuenta y tantos), pero que, asistidas por el bótox y el bisturí de algún experto cirujano plástico, todavía conseguían satisfacer el pene de sus maridos y hacer suspirar a los hombres de su misma edad.
El viaje tomó algo más de una hora y la camioneta ingresó a través de un camino rural que, aunque pavimentado, hacía saltar al vehículo con regularidad. Durante el trayecto, el chófer fue señalando las áreas que integraban el condominio, como el campo de golf, los bosques, las lagunas, en las que se podía practicar