EL CEO INDOMABLE
, pensó, sin apartar la mirada de él.
—Voy a ir a empacarlo todo —dijo la vendedora, feliz, sabía que con esa compra tendría un bono grande y jugoso a fin de mes.
Andrés abrazó a Mariana y la pegó más a su cuerpo. "Ya quiero ver que te los pruebes todos"—pensó con una sonrisa de triunfo.
—Señor Londoño, fueron 350,000 dólares —dijo la vendedora, entregándole la tarjeta de crédito a Andrés.